jueves, 21 de enero de 2010

DIARIO DE CÁDIZ (2009) Pintura poderosa, expresiva y justa.

Hassan Bensiamar exhibe una colección de once obras de los gaditanos bloques del Campo del Sur

El proyecto artístico que dirige en La Isla Juan Antonio Lobato, amplio y con argumentos, va a sufrir en los próximos meses, un parón en su ambicioso discurrir. Los bellos espacios de la galería van a convertirse en una de las especialísimas sedes expositivas para los trascendentales eventos conmemorativos que la ciudad se dispone a vivir. Por eso no ha sido nada erróneo buscar la pintura de Hassan para que cierre el periplo antes de la primera gran muestra que se viene encima y que creo va a ser un amplio recorrido por la trayectoria, existencia, social y política del Rey José.

Hassan Bensiamar es un pintor que en el mundo del arte no es sospechoso absolutamente de nada. A lo largo del tiempo ha demostrado, ante todo que es un buen profesional, yo diría que un magnífico pintor, capaz de las mayores y de las mejores cosas. A estas alturas nadie lo va a poner en duda porque sigue siendo merecedor de toda nuestra atención; sólo sus guadianescas comparencias expositivas lo hacen perderle, a veces, de vista, pero siempre hay que tenerlo en la nómina de los mejores.

La exposición se configura con una colección de once cuadros con el especialísimo y gaditanísimo motivo de los bloques del Campo del Sur, que el artista, además va enumerando. En ellos Hassan demuestra toda su capacidad artística que, aquí se pone de manifiesto con un dominio absoluto de la plástica y un marcado ejercicio formal donde la vehemencia pictórica adquiere suprema potestad.

La realidad concreta del motivo elegido va perdiendo protagonismo con la dinámica gestualidad de una pincelada poderosa, expresiva, justa y de una gran contundencia y que deja en suspenso, a su vez, la propia representatividad del elemento para adentrarse por unos campos expresivistas que rozan lo abstracto. Algo que llega a su máximo estamento plástico en los bloques 6 y 7, que además, el autor con una gran visión pictórica y museográfica, enmarca directamente sobre la pared mediante unas determinantes líneas de grafito y que resaltan abierta y determinantemente el valor de la propia pintura.

La exposición se estructura partiendo de una pieza, de contundente figuración y muy buena estructuración compositiva sobre una vista de Cádiz y que sirve de apoyo conceptual al resto de las piezas presentadas.

Importante y, además necesaria, para encontrarnos de nuevo con la obra excelsa de Hassan, ese pintor con sobrada energía que ocupa por derecho propio y desde hace años de una de las principales parcelas artísticas de nuestra zona y que a nosotros siempre nos ha convencido.

Hassan Bensiamar Sala GH40 Permanecerá abierta al público en esta sala de San Fernando hasta el próximo 22 de enero.

viernes, 1 de enero de 2010

EXPOSICIÓN PEQUEÑO FORMATO (2009)

Carlos Valle, Hassan Bensiamar, Luisa Lasanta, Marusela Pérez-Máximo e Inma Gutiérrez.

En la galería Ártica, situada en la calle San José, ha tenido lugar, como es tradicional en estas fiestas, la inauguración de su clásico mercado del arte de Navidad, que permanecerá abierto hasta el próximo 23 de enero.
En el mercado, los clientes pueden adquirir cualquier pintura u objeto con motivos gaditanos para regalar estas navidades. Entre lo más novedoso destacan los pañuelos de seda pintados a mano con paisajes de Cádiz, como las Puertas de Tierra o la Catedral, de Inmaculada Gutiérrez; las típicas torres de la capital, pintadas con la técnica de acuarela por Pedro Macías, o los paisajes al óleo de Marusela Pérez-Maximo .
También se pueden contemplar las obras de otros artistas, como Pepe Palacios, Amalia Quirós, Elena Rubio, Manolo Rey, María Victoria Salas, Hassan Bensiamar, Iñaki Blanco, Toñi Colón,José G. Dodero, Ignacio Estudillo, Antonio Gamaza, José Hidalgo, Emilio Jiménez, Ini Leytens, José Alberto López, Amalia Martínez y Gloria Ojeda.
Durante la inauguración, los asistentes pudieron disfrutar de un cóctel, donde admiraron y adquirieron muchas de las obras expuestas, que abarcan desde una pintura hasta un mueble en miniatura, pasando por pañuelos de seda pintados. Entre los presentes se encontraban Lucía Bolea, Paco Muñoz de Arenillas, Melu Piulestán, Stetan Widany, Rotem Joosten, Carlos Valle y Olga Bueno.


http://laciudad.cadiz.es/detallesagenda.asp?ID_EVENTO=25767


martes, 15 de diciembre de 2009

DIARIO DE CÁDIZ (2009)

Un paseo en barca ante los bloques del Campo del Sur

Hassam Bensiamar expone en la sala de San Fernando GH40 'Bloqueados', una serie de doce obras que ahonda en este paisaje gaditano representado desde el mar
Virginia León

Más que la actitud referente a la obstaculización de un proceso puesto en marcha por una o varias personas, Bloqueados responde al título de la nueva muestra de Hassan Bensiamar. Una exposición recientemente inaugurada en la sala GH40 de San Fernando, cuya luz radiante encaja, a la perfección, entre la serie de bloques del Campo del Sur, que presenta el artista natural de Melilla y afincado en Cádiz.

El sugerente nombre de la exhibición responde, asimismo, a la original perspectiva que Bensiamar oferta de este paisaje urbano, tan vinculado a la tacita de plata. "La historia es la misma, pero todo depende de cómo se cuente. Estamos acostumbrados a ver los bloques desde tierra pero, en este caso, los represento desde el agua", explica Bensiamar.

La idea originaria rondaba en su cabeza desde hacía tiempo. Pero una vez somatizada, madurada y pasada por la mirada de "miles de bocetos", se puso manos a la obra. "Me gusta vivir lo que hago", dice.

Así que contactó con algunos pescadores de la Caleta y se embarcó en esta aventura para y por el arte. "Estuvimos un día navegando frente a los bloques y, la verdad, es que fue una experiencia gratificante y muy divertida", apunta el autor.

Una vez en este punto y recogido todo el material necesario, se multiplicaron en su mente las formas de transmitirlo. "En Bloqueados no hago una propuesta artística nueva, porque ya todo está inventado, pero recoge muchos movimientos artísticos, desde el expresionismo, impresionismo, hasta el figurativismo. Es mi particular homenaje a los grandes maestros", asevera en un golpe de honestidad.

En este sentido, añade que los bloques tienen mil formas para él. "Es un tema que permite jugar en la interpretación y abordarlo desde un punto de vista abstracto".

En total presenta doce obras de distintos formatos, entre óleos y técnica mixta en soporte de tela o papel. Una serie donde se presentan dos conceptos opuestamente matéricos. "Por una parte están los bloques, tan pesados, y por otra, el agua, tan ligera". Es la materialización del "amor obvio e inevitable entre la roca y el mar, siempre condenados a vivir juntos", explica Hassam Bensiamar.

Asimismo, Bloqueados ha supuesto para el autor un nuevo reto. "No dejo de hacer lo que he hecho hasta ahora, pero tampoco me copio a mí mismo". Y es que en esta nueva apuesta ha tratado de acercarse a un lenguaje pictórico relacionado con el expresionismo abstracto. Una nueva fórmula para atajar los bloques del Campo del Sur y dejarlos Bloqueados.

http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/586423/paseo/barca/ante/los/bloques/campo/sur.html

jueves, 10 de diciembre de 2009

miércoles, 18 de noviembre de 2009

lunes, 9 de noviembre de 2009

Artículo revista cultural "Amsterdam Sur" (2009)

INSÓLITO ENCUENTRO CON UN PINTOR BOHEMIO

Rafael Martínez-Cañavate

Aquella tarde, decidí acceder a la cita con mi amigo Fernando, que en varias ocasiones me había ofrecido para mostrarme sus cuadros. Su soltería y buen sueldo le permiten tener esta afición de coleccionar obras de arte, siempre asesorado por las opiniones de personas versadas e influyentes en el mundillo de la pintura, y que le garantizan la revalorización en un futuro incierto y quizá no tan próximo. Cuando llegué a su piso frente a la plaza de toros del Puerto de Santa María (Cádiz), me sorprendió la cantidad de cuadros que, cubrían por completo las paredes, y otros descansaban amontonados en espera de un hueco donde poder ser expuestos. Me alegré al ver entre sus muchas maravillas pictóricas, el que le regalé hace años. Este no se merece ni mucho menos tan destacado lugar en el salón de su casa. Es de los primeros que pinté, allá por el año 1994. Y creo que ignora, que se trata del plagio de un Van Gogh, que realicé en aquella época en la que comenzaba a aprender la técnica de los pinceles y el óleo, a base de copiar a los grandes maestros. Ahora comprendo que esa práctica carece de creatividad, aunque el resultado pueda llegar a ser decorativo.
Entre los lienzos que colgaban en aquel salón, especialmente había uno que llamó mi atención: se trataba de un cuadro vertical, con medidas aproximadas de 90x40 cm, en el que había representado en un estilo más bien impresionista, en la parte baja, una vieja barca escorada, con el pantoque de babor reposando en la húmeda arena de la playa. Al fondo, y en la parte superior del lienzo, donde se vislumbraba el horizonte, se apreciaban unas nubes, que descargaban lluvia, sin haber llegado todavía al primer plano, donde se situaba la barca. Lo que más me llamó la atención, fue la luz que inundaba con sus múltiples matices toda la escena, y la profundidad, que nos permitía apreciar la lejanía de la lluvia que inevitablemente llegaría pasado un tiempo, empujada por el viento que con rápidas y decididas pinceladas se intuía, en la dirección donde nos encontrábamos en aquel lugar de la playa. Espacio, atmosfera y tiempo, reunidos en tan diminuto espacio, me hicieron pensar en que el autor de tal maravilla sería un gran pintor, que dominaba el problema de la perspectiva aérea. En la firma que parecía dibujada, se apreciaba una grafología especial, propia de una persona meticulosa en la finalización de sus obras. Memoricé el nombre del pintor de origen berebere y continuamos contemplando el resto de los cuadros que se coleccionaban en aquel piso.
Reconozco que en varias ocasiones me inundaron elucubraciones oníricas en las que me veía envuelto por aquella luz y la lluvia en la lejanía. Aquello me obsesionó tanto, que hasta tuve la osadía de intentar representar con mis pinturas algo que pudiera parecerse, sin llegar jamás, a lograr el efecto de la perspectiva alcanzada por aquel maestro, cuyo nombre, por mas que me esforzaba en recordar olvidé en la lejanía de los tiempos.
Transcurrido mas de un año de aquella experiencia, me encontraba pasando unos días de verano, en un pequeño pueblo de Extremadura. Allí, ojeando un periódico atrasado del Diario de Cádiz, al llegar a la sección de arte, me leía el articulo que hablaba de un pintor, que exponía en la galería Artica en la calle San Juan de aquella ciudad, una colección de cuadros que versaban sobre las curiosas esquinas de Cádiz, rematadas con cañones antiguos colocados en vertical, el cual se consideraba “discípulo” del maestro de la pintura Hassan Benssiamar. ¡Bingo!. Cuando leí aquel nombre recordé sin lugar a dudas la firma dibujada de aquella obra de arte, que a tantas introspecciones me había sometido. A partir de aquel momento, no descansaría hasta conocer personalmente a la persona que había sido capaz de lograr transmitir con sus pinceladas ese espacio etéreo con tanta belleza.
Como no me fío de mi buena o escasa memoria según le dé por tomar uno u otro derrotero, esta vez anoté el nombre, y al llegar a Cádiz después de pasar unos días de reposo, me puse en marcha, siguiendo a esa fuerza interior que me llevaría inexorablemente a contactar con H.Benssiamar.
Lo primero que hice fue conseguir el número de teléfono de aquella galería, cuyo propietario, curiosamente era hermano de mi amigo Fernando. Le pedí que me facilitase poder tener una cita con aquel pintor, a lo que accedió de buena gana, aunque no comprendía qué interés podía llevarme quizá, a perder el tiempo. A través del dueño de la galería, tuve mi primera cita a ciegas, con el autor de aquella obra, por mi tan sólo conocido a través de su firma. Quedamos en la trastienda de aquel lugar, donde se exponían varios cuadros del pintor al que ansiosamente esperaba conocer aquella calurosa tarde de verano. Contemplando sus maravillas pictóricas, me reafirmaba en mi positiva opinión artística.
A veces la mente nos lleva por caminos que resultan no tener nada que ver con la realidad. En aquella ocasión, esa característica propia del raciocinio humano, de intuir la situación antes de que ocurra, fantaseaba en el fondo de mis pensamientos como si me obligara a conocer a un gran hombre de raza árabe, arrogante y vestido con chilaba.


fotorafa


Nada más distinto a la realidad, que se me presentó de cara, al poco rato de estar esperando, al entrar en la galería un hombre enjuto, mas bien de mediana estatura, vestido con el chaleco sin mangas de un traje de chaqueta, unas viejas sandalias y un sobrero de paja, del que no se llegó a desprender en el resto de la tarde. Su ligero tambaleo advertía unas copas previas a nuestra cita. Nada mas verle, se borraron aquellas absurdas imágenes que previamente había imaginado, y sin necesidad de hacer las presentaciones protocolarias, tuve la certeza de encontrarme ante el maestro, tan esperado.
Con la conversación y actitud de aquel hombre, que abrió su corazón sin dobleces, como si me conociera de toda la vida, fui consciente de hallarme ante uno de los pocos ejemplares en extinción, de auténtico bohemio, cuya vida giraba en torno a la pintura. Intuí que una gran soledad, inundaba su existencia poniendo limites, a la expansión de su creatividad. En la actualidad, ese abandono es agua pasada. Ha vuelto a conocer el amor de una mujer, que presumiblemente le ha devuelto el equilibrio emocional, indispensable para extraer lo que cada artista tiene oculto en el fondo de su ser.
Un pequeño grupo de admiradores, que soñamos con crear algo hermoso, bajo los auspicios de Hassan Benssaimar, nos consideramos los herederos y auténticos privilegiados, por recibir parte de sus enseñanzas. En ciertas ocasiones le hemos visto pintar entrando en un éxtasis exclusivo y propio de los grandes maestros. Y entonces hemos sido conscientes de que todo el potencial del arte no es transmisible. Lo principal, debe de nacer de nosotros mismos y no está reservado para todos. Algunos se quedaron en la cuneta del intento. Los demás permanecemos fieles y con la esperanza de que algún día, crearemos algo bello que perdurará en el tiempo.
Deseo que Hassan, no pierda su carácter bohemio y generoso, que percibí en aquel extraño encuentro, ocurrido hace más de cuatro años, marcando mi vida de forma indeleble. Mi amistad y admiración sobre este gran maestro de la pintura, ha ido creciendo desde entonces.
Hoy, con mi especial reconocimiento a Hassan Benssiamar, sólo he querido compartir estas letras en las que esbozo con cierta retórica, una experiencia que nunca olvidaré y de la que siempre me sentiré orgulloso.
Alarcón, año 2009